La sensibilidad dental es un síndrome doloroso transitorio derivado de la exposición de la dentina (parte interna del diente) a estímulos externos de origen térmico, químico o táctil y que no pueden ser asociados a ninguna otra patología dental.

Una sensibilidad dental no tratada, puede impedir llevar a cabo una correcta higiene bucal debido al dolor durante el cepillado y en consecuencia derivar en otras patologías más graves como caries y enfermedades periodontales (problemas de encías).



La sensibilidad dental es un problema habitual que muchas personas sufren a diario. Lo que mucha gente no sabe es que este problema se puede solucionar fácilmente.

¡Pregúntale a tu dentista cómo pueden ayudarte los productos de Dentaid!

Causas de la sensibilidad dental

En la mayoría de los casos, el dolor o las molestias aparecen debido a un desgaste de la superficie del diente (esmalte) o a un problema de retracción de la encía.

En un diente sano, el esmalte protege la parte interna del diente y una fina capa, llamada cemento radicular, protege las raíces debajo de la línea de las encías.

Debajo del esmalte y del cemento radicular está la dentina, que contiene miles de túbulos microscópicos que conectan la parte exterior del diente con las terminaciones nerviosas.

Cuando la dentina pierde su capa protectora, los túbulos quedan expuestos, permitiendo que los estímulos externos como el calor o el frío, alcancen las terminaciones nerviosas causando dolor.

Conoce todos los factores y causas de la sensibilidad dental.

Síntomas de la Sensibilidad Dental

La sensibilidad dental suele presentarse como un dolor intenso y agudo que puede localizarse con mucha precisión en uno o varios dientes muy concretos.
La intensidad y duración del dolor pueden variar dependiendo de cada persona, aunque sólo aparece y se mantiene mientras el estímulo está presente.

La sensibilidad dental es un problema muy común y afecta a 1 de cada 7 personas adultas. Si crees que puedes ser una de ellas, ¡haz ahora nuestro test de sensibilidad dental!
Recomendamos visitar a tu odontólogo/a, cómo mínimo, una vez al año.
Pide siempre consejo a tu farmacéutico/a.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone